top of page
Portada de revista

Frente a la necesidad imperiosa de mejorar nuestra calidad de vida, sentí el deseo de escribir este libro que encierra experiencias de la vida propia en el diario convivir, experiencias compartidas con otras personas, quiero ofrecer una reflexión mediante su lectura y que nos lleve al encuentro con el ser.
El interés y la motivación que se tenga para continuar y fomentar nuestros propios valores, capacidades, habilidades, destrezas y la confianza en nosotros mismos, nos permiten ubicarnos en el aquí y ahora, saber que venimos al mundo para ser exitosos, triunfadores y felices.
Cuando nosotros desarrollamos nuestras habilidades, nos respetamos, conocemos que somos personas capaces, podemos ser honestos, tener sentido de la propia responsabilidad, con ese deseo constante de mejorar, hay una aceptación de uno mismo, mantenemos alta autoestima.
En cuanto a los demás, logramos una consciencia de normas y valores sociales, mantenemos un rol preponderante en la sociedad, aceptando las diferencias individuales, hay respeto por la dignidad humana, consciencia, preocupación y compasión por los demás, valoración en la cooperación.
En cuanto a la percepción de la vida, nos comunicamos de forma firme y constante, reconocemos el aquí y el ahora, que venimos con una misión que nos dio el Gran Creador del Universo, que somos dueños de esta transformación universal, con facultades extraordinarias, que podemos lograr todo lo que nos proponemos.
Recuerda: eres la intensidad con la que te mueves, eres la fuerza con la que compartes, eres la vibra con que miras el Universo, eres el amor con las cosas que provees, por eso date situaciones y momentos mágicos en tu vida. Únete con personas maravillosas, haz de tus seres humanos, seres maravillosos. Regálale una palabra de cariño, dale frases de amor, señales de comprensión, míralas como si fuera el día último en que la vas a mirar.
Proyéctate en tus sueños, trabaja para ellos, realízalos. Vive en un clima de amor. Todo tiene sentido cuando se le da valor y gozo a las cosas, todo se te abre para ti, recuerda, no hay derrotas, no hay fracasos, sólo intentos fallidos.

Fátima Pérez

bottom of page